lunes, 11 de junio de 2012

PAMPLONA ES ESPECIAL



Cuando llevamos entrado el año, y ya han pasado de largo Fallas y cercanías, la Feria de Sevilla entre abriles, y lo gordo del año en Madrid con más de un mes de intenso movimiento, estamos, la gente buena y honrada, que nos echamos las manos a la cabeza.
Con Barcelona finiquitado, lo grande del año se circunscribía a Madrid, Sevilla, el julio valenciano (devaluado hoy en demasía y suplantado por las tempranas Fallas de San José) y poco más. Periférico el gran Bilbao se hacía un hueco, y siempre, por la antigüedad, por los siglos de tradición, y por haber nacido esto del toreo de a pie en esta tierra, los Sanfermines tenían su pequeña repercusión.
Si nos vamos al reglamento del 17 del anterior siglo, y vemos lo que se entiende por plazas de primera o segunda, así lo debemos entender, añadiendo Zaragoza al corralito de lo excelente, y con una Pamplona que no llega a los mínimos de corridas para tomar tal título. Algunos críticos de rancio abolengo, soplapollas de orifantes y grandes proclamas, rechazan a Pamplona como plaza de primera, y queda relegada a lo que es, una simple capital de provincia, para luego lanzarse al vacío, contanto y cantando las magnificencias de cuatro figurillas, a las que ya han entronado como los máximos exponentes de la historia táurica, y in rubor les citan como los mejores. "Y es que hoy se torea mejor que nunca" ¡Já!
Pues va a ser que, liquidado las dos grandes ferias, Sevilla con más huecos que el estómago de un inmigrante ilegal, y Madrid con más trampas que la banc(ki)a española, sólo nos quedan las ferias de pueblo, a parte de Bilbao y Zaragoza, que no quiero que se mosqueen los vecinos. Y volverá la cordura del toreo a pie en unas cuantas de ellas. Porque no podemos negar el buen hacer lugares como Santander, Gijón, Vitoria, Logroño... y tantos otros. Y en muchos de estos sitios los toros que salen no son de protesta como en las grandes plazas ocurre. Pero, aunque sea aldeana de provincias para algunos, Pamplona sobresale por encima de los demás. Y no ya desde la Feria del Toro, desde el 59, sino históricamente desde siempre. Y si no, ahí tienen las efemérides y pueden leer como El Guerra, el único, el grande, el Papa que se decía él, se cargó la casta navarra porque le podía, y consiguió que desapareciera de los madriles y la andalusí entre otros lares, y sin embargo, venía a los sanfermines y sin levantar la voz los toreaba. Y de uno en uno y sin atropellos ¡oiga! O cómo todas las figuras desde el comienzo de esto han venido a los Sanfermines, como lugar obligado, a torear casta navarra, o lo que tocara. Eso eran figuras. ¿Y el ruido? la plaza de Pamplona siempre ha sido ruidosa. ¿O no se quejan ahora de que las canciones son las mismas que hace cuarenta años o más y que no varían ni el momento de tocarlas desde entonces? Será porque entonces se hacía ese ruido ya. O igual, hemos olvidado que en los ochenta fue cuando más sucio se quedaba el ruedo. La gente iba a la plaza con kilos y kilos de naranjas para tirar al picador cuando se pasaba, carioqueaba, malmetía y demás. ¡Anda que no era afición peligrosa ésa del castoreño! Toda la colección de frutas de la sangría terminaba en la arena. ¡Y qué me dicen de ver salir en los setenta a la gente de las peñas! Bebidos, manchados a tope, puños en alto, cantando consignas antifranquistas, reclamando libertad, y todo lo que quieran. Pero hechos un cuadro. Y los vuelos de las almohadillas. Esos duros artefactos que cuatro décadas volaron impunemente sin mirar hacia dónde iba el mal. Por si no saben, les cuento que la Meca, su comisión, es la primera plaza en que se presentó la almohadilla de poliespán. Fue fabricada pensando única y exclusivamente en la plaza de Pamplona, y ¿saben qué? En sol no se venden tantas como en el resto de la plaza. Allí es menos importante salir blanco e impoluto. Y ¿lo del blanco? En los sesenta y primeros sententa, aún eran minoría los que así lucíamos. Es más, quedaba sólo para los críos y la gente de las peñas, que no eran mayoría en la ciudad, ni mucho menos.

En fin, Pamplona, esperanza verdadera, donde sale el toro, la cabecera de camada, sea de Miura o de Juan Pedro Domecq, hoy, ayer, y hace cincuenta años. Donde el pueblo es guerrillero, tipo al francés. Igual es porque para nosotros son hermanos, y no gabachos. Igual es porque los montañeses pasamos de un lado a otro, y tenemos amistades y familiares desde antes de existir España. De hecho la Navarra Baja, el Bearn, Lapurdi y Zuberoa son algo cercano a nosotros, son un mismo pueblo obligado a hablar francés como este lo fue a hablar castellano.
Y aquí se exige el toro, y los de encima nuestra en el mapa plano siguen nuestra tradición y lo que aprendieron de nosotros. Y en un mundo urbanita, en que se esconde este tipo de ritos como algo espantoso, es preferible seguir siendo aldeanos, y con tradición y pasión por una religión a la que amamos.
Y no es por esto por lo que Pamplona no es plaza de segunda. Pamplona tiene una plaza monumental con casi 20.000 espectadores, la segunda de Europa, que suele llenar (ya veremos este año) y que se rige por el Reglamento navarro de 1.992, y en él se especifica que Pamplona es especial (toma ya, eso será más que de primera ¿no?) y que a todos los efectos (y enumera, caballos, picas, banderillas, sueldos, etc, etc....) se tendrá como de primera. Más que nada por los soplapollas que andan en el oficio, y se tienen por prima donnas.

Así que, lo siento Sevilla, lo siento Madrid. Cada una tenéis vuestro lastre. La primera lo caro que os lo ponen, las gatadas que os fumáis y la poca afición incapaz de llenar 12.000 localidades en un entorno de más de 1 millón de habitantes. La segunda, el Madrid que tocaba el cielo, prima inter pares, tenéis un montón de indecentes gestores que los políticos secuestran con sus peticiones, que miran lo bolsillos, y matan la tradición, alargan la agonía con más y más infames rituales, y encima se quedan tan contentos.
Y por eso, como el veneno y la esencia pura van en frasco pequeño, lo bueno, si breve dos veces bueno. Y si encima se gestiona con cordura y buen hacer, ¿qué decir?
Por eso, siempre nos quedará Pamplona y Bilbao. Pero por este orden.

5 comentarios:

  1. Amén. Incomparables los Sanfermines...no lo dudes.
    Tu trabajo, y el de otros blogeros es lo que esta manteniendo
    la afición en mucha gente...no lo dudes.
    No nos dejamos engañar...
    Aunque...el mango de la sarten...siempre es de los mismos.

    Eskuminak .

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  2. Igual que los nazionalistas catalanes han prohibido en Cataluña las corridas de toros, en los sitios donde hay gente que es nazionalista vasca, como Navarra, se quiere hacer EXACTAMENTE LA MISMA COSA Y POR LA MISMA RAZÓN. Con el agravante de que pretenden hacerse inventores de todo lo que tenga que ver con el toreo en el "estao" y fuera de él, que dirían ellos. No importa que sea Valencia y Madrid donde más toro en la calle hay, y corridas , etc...La gente que va al tendido de sol de Pamplona a molestar a los toreros no lo hace porque hayan bebido mucho... lo hacen conscientemente porque el torero es el símbolo de algo español y ellos son nazionalistas vascos y lo que eso significa. Y no se conforman con no ir a los toros, sino que como antitaurinos puros se pagan una entrada para estar en primerísima fila metiéndose con los toreros.
    .ESTA TROPA LO MENOS QUE HACE ES PONERSE DE ESPALDAS AL RUEDO DURANTE LA CORRIDA. Y LO MÁS, PUES LO BUSCAN USTEDES EN LAS NOTICIAS DE LOS CIENTOS DE ATENTADOS QUE EL NAZIONALISMO VASCO HA COMETIDO POR TODO EL "ESTAO OPRESOR" ESPAÑOL.
    M E N T I R O S O S .PERO NO NUMANTINOS. Y GETAS QUE VAN DE DESPRENDIDOS Y LUEGO NO PAGAN IMPUESTOS.

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  3. me encanta pamplona su gente los toros todo lo que mueve y si sale el toro de verdad pero el año pasado hubo toros que rechazaron en los corrales por falta de remate o no se que paso pero hubo movimientos el problema de pamplona al que veo yo es que saquen lo que saquen aunque sea gatitos nadie protesta quitando cuatro de sombra pero madrid para mi es la primera plaza del mundo porque aunque echen gatos la gente protesta pero tambien salen autenticos corridones como cuadri o baltasar ivan sin mas un amigo le sigo mucho en su blog es mi opinion y sin querer ofender a nadie

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  4. Hola David. No sólo no ofendes sino que dices bien, y tienes razón cuando hablas de toros rechazados. El pasado año se rechazaron dos de Cebada Gago, que a mi juicio sólo debiera haber sido uno, y dos de los nueve que trajo Núñez del Cuvillo, que algunos de los reseñados para Pamplona echaron en Madrid después del baile de corrales que hubo con una de sus corridas en La Ventas. Aquí se echó mano de alguno de los de Bilbao. Pero lo malo es que los siete 'cuvillos' que quedaron no sirvieron, salvo uno y medio. Por eso esto año no están aquí.
    Y aquí la gente el toro lo ha visto a la mañana, o días antes en los corrales, y demás. Toda esa gente que llena el sol, y que dicen que son reventadores nacionalistas antitaurinos, ya han pasado con sus niños por los corrales y han visto los toros a través de un cristal a metro y medio. Sus pitones, sus lomos, sus badanas, sus morrillos, sus cuartos traseros. Luego los ven en encierrillo y encierro, más las fotos uno a uno en toda la prensa foral. Las teles locales y demás. Y sabemos, sol y sombra, de sobra opara cuando entramos en el coso por la tarde, cómo es cada uno. Y a Cebada no se le pita en este pueblo. Y el día de las figuritas, hacemos ese día un aparte, porque si ya no quieren venir la mayoria, es que ya no vendrían ninguna.
    Y esto no pasa en Madrid. Antes con el Batán era más sencillo. Ahora esto sólo se puede hacer en los pueblos. Y la vieja Iruña, con más de dos mil años de historia y tradición, capital de un reyno, no deja de ser un pueblo. Amén gracias.

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