sábado, 19 de julio de 2014

FERIA DEL TORO II

 

Llegaba el 11 y venían los toros de Borja Domecq, ganadero de Jandilla. Conocedor desde niño de estas fiestas, hombre cabal y respetado dentro del mundo del Toro, volvía sin querer meter mucho ruido, pero con una de las ternas más esperadas, lo cual, algunas veces viene de miedo, por no decir casi siempre.
Siento admiración por esta persona, pero no me gustan sus toros en líneas generales. El toro pastueño fabricado para que el humano se recree en el esteticismo plástico no es mi debilidad, ni mi forma de entender este rito. Como negocio y espectáculo puedo llegar a comprenderlo. Pero debemos dar un salto atrás en busca de otra cosa para que esto se reflote, y creo que este hombre tiene mucho que decir, y lo puede hacer, como se hace en casas que son proyectos devenidos de lo suyo.

Empezaba el madrugón viendo los toros, yendo después al encierro junto al mayoral de la casa, y de ahí a la radio. Después presentaciones de premios varios, más radio, y por fin, a comer a casa, cosa inédita desde el día 3.

¡A los toros!
En la línea de la semana, ni entro en profundidad, ni salgo por peteneras. 
Me quedó claro que la gente no diferencia el tipo de toro, ni busca el enfrentamiento con el enemigo para saber si hay más o menos cosas a reseñar. Más claro me queda que espero no ver a Castella en Pamplona, porque este chico, clónico donde los haya, no da una a derechas, se aburre, se aflige hasta el extremo, pasea sin emoción, condición ni ganas, y que no doy un euro por bajar a verlo a Burlada, ciudad a dos paradas de urbano desde el centro de Pamplona.
Me queda del mismo incoloro color que el peor lote fue para Fandiño, pero que tampoco sabe sacar partido de un tipo de toro que no va con él, porque necesita animalicos con más motor, y le cuesta un mundo meter por dentro a lo que lidia. Y cuando el toro es pastueño, blando y con tanta nobleza que parece desparramarse de bueno, no termina de lograr conjuntarse.
Y creo que todos vimos a la estrella del año, Miguel Ángel Perera, porqué lo es. El número uno de largo, está de dulce. Ha vuelto con más fuerza y poder que nunca. Las malas lenguas hablan de que tiene que terminar de pagar la gran finca que tiene comprada en su tierra. Y lo cierto es que si alguien se cree que Vivaracho o Camelador fueron grandes toros, es que sigue sin enterarse de qué va esto. El día 11 de Julio la corrida fue salvada a todas luces por la fuerza, la destreza, el poder, las ganas, el saber, el conocimiento y la frescura del mejor torero que ha estado este año en los Sanfermines, y a quien, por la noche el ganadero agradecía su esfuerzo y su haber porque sin él la tarde hubiera sido fiasco. Y sin embargo, y como él bien dijo, la gente se divirtió, y misión cumplida. Y el amo Perera, que puede con todo, debiera ser el centro del próximo ciclo, a poder ser haciendo 'un gesto', como ellos dicen, con algún lote no tan pastueño.



Y llegaba el 12. Llegó el sábado, el del triunfo de Fuente Ymbro, tal y como hace todos los años.
Un día que empezaba y terminaba rodeado de gente de la casa gaditana, y para más inri, con mi hijo pasando el día en la finca de San José del Valle, como para poder callarme, no decir nada y quedarme en la orilla mirando. Pero, si fuera así, no sería yo. Y tendría que cerrar el chiringuito, que aunque para lo que me da, no se perdería mucho.

Vaya por delante que si alguien discute en directo, a pelo descubierto, y no le baila el agua al ganadero, ese soy yo. Y muchos de mis amigos y conocidos no lo saben por lo que cuento, sino que lo ven cada vez que el sr. Gallardo intenta hacerme comulgar con ruedas de molino, cuando nadie es capaz de hacerlo con simple pan ácimo.

Entre otros actos sanfermineros en los que concurrimos, les vi recoger el premio al Carriquiri del 2013 por el toro Heroína, lidiado en cuarto lugar el 13 de Julio del anterior año. Un sobrexcito más para el mayoral, y un premio más, nueve van ya desde el 2.005, para la casa ganadera. Y hasta ahí todo perfecto. Luego llegó la tarde, y la corrida no fue la esperada. 

Junto a la del año 2.008, que fue un poco peor, este lote ha sido de regular a bajo, porque, además, a los que nos estábamos acostumbrando a ver FY bravos, con raza, fuerza y empuje, nos encontramos un pastueño y blando quinto que el ganadero, vendedor a lo Victorino, nos lo quiso colar como 5J y se trataba de chopped.
Nunca entiendo a este hombre, que se mueve por el callejón cuando no debe, que sé que pasa unos nervios de aúpa, pero que debe ser multado por la foral, por ese súper mandón que todo quiere regular, por moverse de su sitio e irse a tablas.
Y la corrida adoleció de fuerza, fue blanda, y no estuvo enraizada, amén de su buena presentación. Y las cosas son así, cuando son así. Y lo sabemos todos, el mayoral el primero, que agachaba la cabeza cuando el segundo de la tarde se iba hacia él, y que si le silba, nadie le hubiese movido de su lado. Y lo sabe el mayoral cuando lleva años luchando por un toro grande, con raza, presencia, que se mueva contra todo lo que dice la cordura de su encaste, y que ha conseguido que los figurines de ferias lo rehuyan o se apunten a ellos como un "gesto" del copón.
Nada que no salió y que el año que viene lo esperamos como el pasado o el anterior. Y que si el sr. Gallardo nos quiere hacer ver que no sabemos porque le decimos a la cara que ese quinto para su casa, y a puerta cerrada, pues que se ande con cuidado. Y con todo cariño lo digo, porque si pretende basar su ganado en ese tipo de toro, le quedan tres telediarios.






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