viernes, 13 de mayo de 2011

A propósito de ganados como el de Escolar

Quiero escribir sobre los toros de ayer en Madrid, los toros de D. José Escolar, y no sé cómo acercarme a lo que pienso sin pisar y pasar por las ideas de muchos tuiteros, aficionados y profesionales, ya que entiendo muchas de sus posturas. Por supuesto que por encima de muchas de las apreciaciones dadas en el Canal + toros paso sin más, aunque de bien nacidos es reconocer que ayer dieron con algunas teclas en sus palabras que sí se acercan a la realidad de este tipo de ganado y las personas que seguimos al toro sin condiciones, ni trampas nos vimos sorprendidos por alguna de las apreciaciones de Molés, más cercana a nuestra visión trágica que a lo que lleva haciendo toda su vida con toreros y ganaderos.

Dejando a parte a todos ellos, dejo claro que ayer hubo una seria corrida de toros, con una impecable presentación, resabiada por los guarismos que lucían en sus lomares del segundo semestre de 05, lo cual les hace ser cinqueños adelantados, pero muy del gusto de Madrid y de quien le guste la integridad en un toro. Enhorabuena al señor ganadero por su sexteto, ya que él ha cumplido con creces con la presentación, la crianza del toro que se le solicita y lo que algunos aficionados quieren ver, que son pocas las ganaderías que lo pueden hacer, a día de hoy.

¿Por qué esto no es presentable en pleno S. XXI? Ríos de tinta corrían ayer por las redes sociales sobre este tema, después del calentón del mediodía con José Tomás y su soñado regreso, parecía que el personal le había cogido gusto a las teclas. Lo más increíble era la de aficionados blogueros que se expresaban en esta condición, dando a entender que si no se puede sobar con, al menos, treinta pases al burel, la lidia es imperfecta, no vale.

A veces me llevo las manos a la cabeza escuchando los improperios que se vierten contra todo lo que huele al encaste bodeguero (así le dicen) porque no quieren hablar de Juan Pedro Domecq y Díez, uno de los mejores ganaderos del pasado siglo, para acto seguido defender el multi-encaste, la 'verdad del toro', la casta por encima de todo. Y acto seguido, cuando ocurre una corrida de esos diferentes encastes que propicia la lidia, no el sobe del carretón de carne y hueso, la gente se llama a filas para cerrarse en comentar que es impropia la corrida y menos aún chillar a los toreros. Para colmo de vergüenzas se aplaude al toro. ¡Inaudito! exclama más de un fariseo rasgándose las vestiduras.

A comienzos de la segunda década del S. XXI, vivimos en plena lucha externa, con gente que se llaman adalides de la defensa animal buscando sus pequeños momentos, grandes en algún caso, y que han encontrado un nicho vacío, para acometer su tiempo, llenándolo con los miedos de los políticos a decir lo que piensan y no pensar en lo que viven, su poltrona. Porque lo políticamente correcto es no ofender a mucha gente. Y resulta, que el fragor de la batalla está en las redes sociales, en las plazas, entre los profesionales y aficionados, es decir, dentro del planeta toros.

Hemos llegado al momento de reconocer el cambio del toreo. Y es que el toreo se recicla, cambia, muta sus gustos continuamente. Se va adaptando a los gustos de los públicos, y a los momentos de la sociedad en la que está impuesta. No voy a dar un repaso a la historia para reafirmar este hecho. Pero les conmino a leer y darse cuenta del caso, a aquellos que aún no hayan tenido tiempo. En el año 2.011 podemos decir sin ambages ni medias tintas que el toreo actual es un espectáculo estético, con un riesgo menor que hace pocos lustros, y que esos son los gustos actuales de todos los públicos y de la mayoría de aficionados. Que hoy se torea mejor que nunca, más quieto y despacio que en cualquier otro instante de la vida taurina y general. Y que se hace con la selección y crianza de un toro en base a ello. ¡Porque al final los gustos de la mayoría son esos!

Hoy en día los toros tienen más nobleza, más “clase” (¡qué coño es eso y de donde se lo han sacado! es que hay toros aristócratas, reyes, condes, duques, burgueses ricos, pobres, parados, parias....). En estos tiempos los toros tienen durabilidad apta para el último tercio, único imprescindible para el espectáculo que demandan los públicos hoy en día. La faena estética de cartel de feria por encima del resto. Y en estas kalendas, el toro busca la bravura de seguir la pañosa de franela con el hocico en la arena, de la forma que sea, lejos de buscar fuerza y casta, que puede dar agresividad, brutalidad, genio, todo epítetos contrarios a la bravura actual. Eso unido a la realidad del guarismo, el entrenamiento de los toros, musculándolos para aceptar una mayor cantidad de comida en su cuerpo haciendo caja y elevando la romana tal y como se solicita, hace terminar el párrafo dando la enhorabuena a JPDyD por haber sido el mejor y más visionario de los ganaderos que han existido.

Ahora bien. En unos pocos reductos de indomables, focalizados en algunas zonas de Francia y del norte de España, existimos una afición que busca aún la lucha del pasado, como una forma de emoción, de arte, de tauromaquia. Y ayer en Madrid, los toros de D. José Escolar daban todos los parámetros para cumplir ese guión. Al igual que lo hizo el mes pasado en Orthez. Lo que no sé, si fuera del 'Rosco' y unos cuantos más, el resto del público estaba preparado a ello. Y todo se fue al garete por unos errores garrafales del torero murciano, Rafaelillo. Imagino que compungido con lo ocurrido en su tierra (al igual que todos, y desde aquí todo nuestro apoyo), y pensando que estaba en Las Ventas, y no en Francia, o en Pamplona, equivocó el oficio por el que le pagan a él y a unos pocos gladiadores más: ¡los toreros de raza! Aquellos que aún tienen que bregar, lidiar por los pies, pelear en domeñar a la fiera y mostrar al público tal hecho. No dar series de naturales como si fuera el carretón.

Y como ocurrió que el primero de la tarde pedía guerra, además del carnet, tenía fuerza por arrobas, peligro y casta, el público convino estar toda la tarde con el burel y no con el humano. Antes siempre estaban con el burel hasta que el humano era cogido por la fiera. Ahí nos humanizábamos y nos poníamos de parte del bípedo. Por eso se permitía, por desprecio a la bestia arrolladora que el siguiente diestro le pegara dos pingüis de colocación y lo masacrara de cualquier espadazo infame. ¡Ojo! ¡Qué pitos y broncas si el matador seguía lidiando! Ahora como no cogen los toros, sino que por errores se dejan coger los toreros hasta eso se ha modificado.

Y es que la lidia no era esa. La lidia era la de enseñar los toros. Colocarlos tres veces mínimo y a distancia de lujo al caballo. Después si vale tres series y un espadazo en lo alto y te vas con las orejas a casa. Y lo malo es que Rafaelillo tiene el culo 'pelao' de hacerlo en Francia, en Pamplona. Y no sé por qué no lo hizo también en Madrid. Porque ese toreo es digno de verse. La lucha sin cuartel de una fiera encastada con un guerrillero, que cuando se hace, se ve la verdad, llega el miedo y la tragalina, pero el subidón de adrenalina es un chute superior a la emoción estética. Y extasiados de aplaudir, sale uno de la plaza, en francés, euskera o castellano en la gloria a la vez que vacío, deshecho. Como si un menda hubiera sido el guerrillero del esfuerzo. Y eso no lo supera el mayor arte estético. A parte de valorizar a los toreros, ya que ninguno del tendido queremos estar ahí abajo. Por eso defiendo la corrida de ayer, si se hubiere realizado mejor los tercios de varas. Por eso no olvido la corrida de Dolores Aguirre del verano pasado en los sanignacios azpeitiarras. Porque el arte del toreo es plural y diverso. Y lo hermoso es reconocer todos sus parámetros y que te gusten.

4 comentarios:

  1. Coincido en tu reflexión, se esta llevando el gusto de la afición por la estética aunque la faena se le haga a una 'cabra desmochada', y a mi eso no me entra. Se prefiere al toro que viene y va y no al que pide el carnet. Luego se rasgan la vestiduras con la desaparición de encastes cuando hay que conocer trapíos y comportamientos propios de cada uno, no querer todo como los domecquitos.
    Un saludo desde Valencia, donde todavía hay bichos raros que tenemos los mismos gustos que por allá arriba, especie en extinción.

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  2. Qué tal Patxi. El famoso día del indulto, cuando finalizado el festejo, y a las puertas del Club Taurino nos juntabamos en corrilllos varios aficionados debatiendo lo que habiamos visto, apareció el bueno de Emilio García y señaló que una de las cosas que hacían más apasionantes este mundo, es la eterna discusión, el partidismo por este o aquel torero y la polemica sobre la concesión de los trofeos. A mí, visto lo de Escolar hay varias cosas que no entiendo. Partiendo de la base de que la lidia no se realizó conforme a lo que este tipo de toros requiere, no me entra en la cabeza la actitud del publico venteño. A un toro bien presentado, con trapío de plaza de primera, se le aplaude de salida; despuës sin demostrar nada más, porque ni se intentó, me parece fuera de toda lógica las ovaciones en el arrastre. Cuantos de los que aplaudieron ayer, ponen a parir lo de Miura, diciendo que son toros que ya no sirven para la tauromaquia actual, que son bueyes de carreta y demás lindezas? A mi lo de ayer me pareció lo mismo que una de Miura pero todavía peor. Si en nuestra Feria aplaudiriamos a todos los toros solo por su presentación, terminariamos con las manos destrozadas. Pero un toro bravo es mucho más que eso, empezando por la suerte de varas, (para mí lo principal) algo que ya se pierde en la noche de los tiempos, y a lo que por desgracia nadie que sale al ruedo le dá la importancia que tiene. A partir de ahí, todo queda devaluado. Por no hablar de lo complicado que debe de ser torear en esa Plaza. Si lo intento, empiezan los pititos y los murmullos sobre la colocación; si hay un toro que no tiene un pase, bronca y ovación al toro. A mí ya no me sorprende nada porque pienso que esa Plaza hace años que perdió los papeles definitivamente. Y vistas algunas tardes de la Feria de Abril, parece que el desproposito se extiede por doquier. Un saludo.

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  3. La plaza de Madrid es compleja, Patxi. En cuanto a gustos. Hay muchas maneras de ver la lidia entre toda la gente que va a la plaza. Y no eran solo 4 más el Rosco los que valoraron esta corrida. Hubo discusiones a manta sobre el tema entre muchos tipos de aficionados. Muchos. Y luego los claveleros o isidros. Pues claro, de todo tiene que haber…. Madrid es un crisol de visiones del toreo. Es una plaza con muchos matices, se sabe más de toros (menos que antes, si) y es un público que por su variedad es más difícil de contentar. Debería usted haber estado en la plaza para haber oído y sentido las ovaciones que se le dieron al 1º y 4º. Las discusiones en caliente sobre cada toro. Y habla de la lidia antigua y se equivoca. Madrid hubiera valorado y agradecido que se lidiase a la antigua, pero bien, esta corrida. ¡Pero si las cuadrillas lidiaron desde el primer momento fatal! Dieron mil trapazos (¡a los toros listos de albaserrada!), pusieron a los toros mal al caballo, allí los masacraron, Rafaelillo el primero. Los picaron trasero y en la paletilla. Y fueron criticados por ello por gran parte del público. Luego los toros salían con la cara alta. El primer toro de Escolar era para torear, no para lidiar con las piernas. Era un toro verdaderamente bravo pero era para torear. ¿Por qué? Por que iba largo y abajo. Apretando, si. ¡Claro, como hacen los toros de casta! No es que Rafaelillo (al que se aprecia en Madrid) intentase una lidia equivocada por que la plaza lo exigía. No, simplemente al gran murciano el toro lo desbordó, como lo hubiese hecho con la mayoría del escalafón.
    Déjeme que le diga que me parece usted de traca. O sea, uno que no ha visto un albaserrada en Pamplona desde hace no se cuanto (y fue un paréntesis esos 3 años, creo, de Victorino por allí) y nos habla de corridas duras. Pero desde cuando no ve usted en Pamplona a un Graciliano, a un saltillo puro de Moreno Silva, a un santa coloma línea Buendía, a un Pablo Romero, un Contreras, un Pinto Barreiros o un Iban de Palha, un Cuadri… Pero si ustedes allí solo ven la de Miura (que mira como anda Miura, mira como anda), los atanasios de Dolores y luego Domecq y más Domecq (del bueno, no se confunda, pero Domecq). Y de ahí no salen. Normalmente las corridas de la vieja Iruña acojonan por el tamaño y no por la casta. Madrid, con todo el follón del pliego, la empresa, etc. eso que todos conocemos y que apesta, pese a todo eso, es una plaza de verdad, no una placita para las fiestas donde se organizan (eso si, bien, con rigor y todo lo que usted quiera) ocho festejitos al año. Madrid es algo más complejo que eso: ES UNA PLAZA DE TEMPORADA. Y que fuera de temporada tiene todo un circuito a través de asociaciones y centros universitarios donde se habla de toros, se discute, se dan conferencias. Y viene usted a dar lecciones de afición. No sé que le habrá pasado con Madrid, pero tiene cierto tufo rencoroso.
    En fin, un abrazo en cualquier caso.
    J. Cepeda

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  4. Gracias por sus fóbicos comentarios de aficionado de Madrid que nos enseña a los paletos lo que no sabemos.
    Primero: ni tengo rencor ni tufillo por nada. Al contrario que Vd. que se mete con una placita de fiestas que organiza ocho festejillos. Veo toros, y me gusta ver y emocionarme con toros en cualquier plaza del mundo.
    Segundo: no me metía con el público de Madrid, sino con la prensa oficialista y con los aficionado al twitter que dieron caña a la corrida de Escolar que a mí me gusto y me pareció debió tener más, por lo cual por segunda vez se vuelve a equivocar.
    Tercero: Yo no tengo rencor por nada de eso, ni soy envidioso. No uso del deporte español por excelencia, y no me refiero a Pamplona sino a unas cuantas placitas de pueblo (seguro que si Pamplona lo es para Vd. ya que decir de Vic, Orthez, Bayonne, Saint Vincent, Eauzze, Hagetmaut y demás) donde veo ese ganado y hasta de Arriazu, Dominguez, Isaias y Tulio, escolares, y del Cura Valverde.
    Cuarto: Sin duda, los provincianos, aldeanos y rurales no llegamos a la capacidad que da vivir en una plaza de temporada, pero tampoco sabe Vd. que nosotros, aquí, además de vivir entre los toros y trabajar con ellos también procuramos leer, estudiar y aprender. Y siempre charlamos de toros. Pero desde luego no pretendo dar lecciones de afición a nadie, digo lo que pienso porque creo en lo que digo. ¡Jamás! he querido tener la verdad de nada. Al igual que Vd. doy mi opinión y lo hago aquí al igual que Vd. lo hace en otros lares. Gracias de todo corazón por sus palabras porque me harán crecer como aficionado, seguro, pero también coja Vd. si no le es vergonzoso al tratarse de una placita de pueblo con ocho festejitos y lea sobre la historia moderna de la plaza de toros de Pamplona y los toros lidiados y verá que aprecen muchos de los que Vd. recrimina. Por cierto, el pasado año fueron cuatro línea domecq, Jandilla, Fuente Ymbro, Victoriano y El Pilar y luego los murubes al rejoneo, Peñajara, Dolores, Miura y Cebada Gago. Estos últimos también maltratados por los toreros que no los quieren ver ni en pintura. Y lo dicho, gracias por sus palabras y este año me es imposible, ni siquiera el miércoles a ver a mi amigo Paco presentar el libro de S.M. en Las Ventas, pero todos los años voy a Madrid, y tengo casa familiar donde dormir. Así que rencor poco puedo tener. En todo caso con el jaleo informal que a veces ocurre en la plaza de Pamplona.

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